45 años pensando en seguros

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Artículo de opinión por Miguel Madero
Business Development Manager | SISTRAN Corporate

Para poner en contexto, y comprender el entorno político económico en el que nace SISTRAN, es necesario hablar de la historia de algunos procesos latinoamericanos comunes que afectaron los mercados y en particular el de seguros:

  • Durante la década de 1960, las economías latinoamericanas detentaban condiciones relativamente estables, similares a las de naciones desarrolladas. Esto se debió al crecimiento de la industria y la diversificación de exportaciones, basado en la sustitución de importaciones. Sin embargo, los productos manufacturados continuaron siendo solamente una pequeña porción de la producción total.
  • Durante la década de 1970, comienzan los problemas de endeudamiento. Tras los golpes militares de los 70’s, varias naciones del cono sur, fomentaron la desindustrialización y políticas de abaratamiento de importaciones. Esta tendencia fue muy marcada en Argentina y Chile, fomentando la depreciación de las tasas de cambio y los altos intereses bancarios en los mercados domésticos. Esto provocó el cierre de plantas industriales, elevando el desempleo y haciendo que declinara la producción industrial.
  • A comienzos de la década de 1980, las crisis desatadas establecieron un período particularmente complejo en las economías de la región, que requirió la aplicación de ajustes macroeconómicos y la acentuación de la crisis social. Los elementos comunes conjugaron escenarios complejos:
    • la inconsistencia en el manejo de la política económica,
    • altos niveles de endeudamiento externo,
    • desorbitada expansión del gasto doméstico, y
    • políticas de estabilización de precios basadas en el manejo casi único de las tasas de cambio,
    • tasas de interés muy altas durante prolongados períodos de tiempo.

 

Periodos de hiperinflación durante 1975-1995 fueron la causa de las crisis de deuda que afectó a la mayoría de los países de la región.

En agosto de 1982, México, entra en default y genera el Efecto Tequila que afectaría no sólo al país sino también al resto de América, al ser afectados por la creciente globalización. En tal sentido, el peso mexicano alcanzó las cifras más bajas en la historia incrementando el valor del dólar casi un 300% y desencadenando altas tasas de inflación, falta de capital en los bancos, intereses muy altos y crisis en la actividad comercial forzando a miles de empresas a realizar recortes de personal o incluso el cierre completo de estas mismas.

En junio de 1985, Argentina, implementa el Plan Austral. Tres años más tarde, un rebrote inflacionario forzó la creación del Plan Primavera, que no lograría evitar la hiperinflación. En febrero de 1989, con la devaluación del Austral , se creó el “Corralito”: la hiperinflación devoró salarios, generó revueltas, saqueos y llevó al adelantamiento del traspaso del poder (Alfonsín a Menem), que llevó a una hiperinflación del 3.079% anual. En abril de 1989, Argentina entró en default nuevamente, y moratoria del pago de su deuda externa.

En junio de 1987, Brasil, lanza el «Plan Bresser» que fracasó hasta el default. Para combatir la inflación, en enero de 1989, se lanza el «Plan Verano», sin éxito. En marzo de 1990, la inflación llega al 2.751% anual. En 1992 Brasil dispuso una política de libre mercado, con una grave crisis económica, inflación del 1.100% y en 1993 sería del 2.477%.

Por su parte, Bolivia llegó a tener una caída sostenida del producto interno bruto y una hiperinflación de 2.177% en 1984 y de 8.170% en 1985.

En esa misma línea, Nicaragua, con 58 meses de hiperinflación entre 1986 y 1991 sumó 13.109%.

Venezuela, inició un largo periodo de inflación continua e ininterrumpida desde 1983 llegando en noviembre de 2017 a una inflación mensual de 56,7 % e interanual de 1.370%. En enero de 2021, la inflación mensual fue de 55,2%, una de las más altas en la economía mundial.

En Perú, agosto de 1990, con el plan de shock de Fujimori la inflación alcanzó 7.694% traduciéndose en un gran incremento de los precios de los productos “de primera necesidad.

En la actualidad, y a pesar de la invasión rusa a Ucrania y los efectos de la pandemia por COVID 19, en 2020 y 2021, la mayoría de los países de Latinoamérica han logrado tener tasas de inflación bastante razonables, ya que oscilan entre el 5 y el 10%. A excepción de Argentina y Venezuela.

Surfeando las cambiantes olas latinoamericanas

En este contexto latinoamericano se funda SISTRAN en 1977. Sus fundadores apostaron a la innovación tecnológica y desarrollaron metodologías de gestión, nuevos productos y servicios que fueron eficaces para sobrellevar la situación por demás inestable e incierta de la región.

Gracias a esas particularidades, SISTRAN se convierte rápidamente en una compañía líder en el desarrollo de soluciones de software para el mercado asegurador. Los primeros años enfocada en Argentina, y luego expandiéndose a Brasil, Colombia y así, avanzando por Latinoamérica, hasta lograr presencia local en 18 países.

A partir de esta visión, y capacidad de adaptación y la comprensión cabal del negocio de seguros utilizaron las tecnologías disponibles entendiendo las implicancias de los efectos de los procesos inflacionarios, evolucionando en las cambiantes necesidades del entorno regional. Esto permitió a SISTRAN imponer su estilo de gestión exitoso, minimizando riesgos y constituyendo una alternativa sólida y confiable a la hora de implementar soluciones de software para la industria de seguros.

Su metodología de trabajo ha logrado sobrellevar las distintas incidencias económicas y coyunturales de y demostró un alto poder de adaptación a cambios socioambientales generados por la pandemia. Cabe destacar que el teletrabajo fue el boom que explotó en el mundo para evitar la cercanía y el contagio masivo, aunque SISTRAN ya lo venía implementando, dando soporte a distancia, lo que le resultó en una iniciativa sumamente enriquecedora para todos sus proyectos, tanto para los que iniciaron en pandemia, como para los que mutaron de soporte presencial a soporte a distancia.

Gracias a su versatilidad y amplitud de oferta, SISTRAN puede atender una gran base de clientes que van desde pequeñas compañías a grandes corporaciones multinacionales de seguros. Su foco está puesto en ofrecer un amplio rango de ramos de seguros tanto personales como comerciales, soluciones CORE en seguros generales o de vehículos y propiedad (Property & Casualty), seguros de vida, de personas, fianzas etc.

Según su slogan, “pensamos en seguros”, SISTRAN se posiciona un paso adelante para interpretar el impacto de los constantes cambios tecnológicos en el negocio del seguro. Por tanto, a través de sus soluciones, cubre las necesidades de gestión de cualquier aseguradora, desde generar cotizaciones, propuestas, solicitudes de cobertura y pólizas. Además, cuenta con todos los procesos de contabilización, cobranza, relación con agentes, coaseguros, reaseguros, siniestros relacionados a cada póliza.

Sin embargo, la funcionalidad de los productos y el alcance de los servicios de SISTRAN no siempre fue la misma, fue evolucionando al ritmo de las necesidades del negocio y sus regulaciones locales. La importancia de este acompañamiento al cliente está dada por la antigüedad de la gran mayoría de ellos con SISTRAN. Por tanto, queda demostrada la importancia de observar la trayectoria de un proveedor, con quien, de seguro, las aseguradoras latinoamericanas deberán navegar en mares cambiantes e impredecibles. Ya que ningún mar en calma, hizo experto a un marinero.