La incertidumbre fluctúa entre sumarse a la ola de transformación digital o mantener el status quo para evitar los potenciales inconvenientes que una migración o disrupción de tecnología podría traer aparejada. Las dos alternativas parecen presentar potenciales “dolores de cabeza” para las empresas. Por un lado, están los que prefieren permanecer conservadores, realizando cambios menores a un sistema ya muy personalizado, evitando el temido cimbronazo que un cambio de sistema podría conllevar. Y por otro, los que “se juegan” a…

