La adopción de Inteligencia Artificial en el sector asegurador ya no es una tendencia: es una realidad. Desde la automatización de procesos hasta los modelos predictivos en siniestros y fraude, la IA está transformando la forma en que las compañías diseñan, gestionan y escalan sus operaciones. Sin embargo, junto con esta evolución tecnológica, surge una inquietud común en la industria: ¿Qué lugar ocuparán las personas en un mercado donde las máquinas cada vez hacen más?
19/08/25 Contrario al imaginario distópico, la Inteligencia Artificial (IA) no viene a desplazar masivamente al capital humano, sino a liberarlo de tareas operativas y repetitivas, para que pueda enfocarse en lo que realmente aporta valor:
- La toma de decisiones estratégicas
- La empatía en el servicio
- La interpretación contextual
- La innovación constante
Las aseguradoras que ya están integrando IA en sus operaciones destacan un mismo aprendizaje: el éxito no depende sólo de la tecnología, sino de cómo se prepara y acompaña a los equipos para convivir con ella.
Capacitación: la clave para una transformación sostenible
La aceleración tecnológica impone un nuevo modelo de gestión del talento, donde la capacitación continua ya no es un complemento, sino una necesidad estratégica.
Esto implica:
- Capacitar en herramientas específicas de IA aplicadas al negocio asegurador: automatización de siniestros, modelos de scoring, asistentes virtuales, entre otros.
- Fomentar habilidades humanas complementarias a la IA: pensamiento crítico, creatividad, comunicación transversal, gestión del cambio.
- Desarrollar una cultura de aprendizaje permanente, donde el error sea parte del proceso de evolución y no un motivo de resistencia.
IA y personas: una dupla clave para la eficiencia
La sinergia entre tecnología y talento puede verse en múltiples casos dentro del ecosistema asegurador:
- Un sistema inteligente puede detectar patrones de fraude; pero es la persona quien decide cómo actuar ante una situación sensible.
- Un bot puede responder preguntas frecuentes; pero la atención empática en un siniestro complejo sigue siendo humana.
- Un algoritmo puede predecir riesgos; pero el diseño de productos adaptados al contexto requiere sensibilidad y visión de negocio.
La IA mejora la eficiencia. Las personas garantizan la confianza.
¿Qué pueden hacer hoy las aseguradoras?
- Incluir la dimensión humana en sus planes de transformación digital.
- Crear itinerarios formativos accesibles para todos los roles, no solo los tecnológicos.
- Promover una mirada positiva sobre la IA, basada en el aprendizaje y la colaboración.
- Trabajar con partners tecnológicos que acompañen el cambio cultural, no sólo la implementación técnica.
En SISTRAN creemos en una evolución con personas en el centro.
Acompañamos a las compañías del sector en procesos de transformación digital que contemplan no sólo cuestiones de tecnología, sino también el factor humano como motor del cambio. La innovación tecnológica debe estar al servicio del talento, no en su reemplazo.
La IA no es el fin. Es el medio para construir un modelo asegurador más ágil, más inteligente y más humano.
Los datos que marcan el camino
Se realizó un estudio conjunto entre Harvard Business School y Boston Consulting Group (BCG) en el que participaron 758 colaboradores divididos en tres grupos para estudiar el disímil uso del Chat GPT-4:
- Neandertales: sin IA.
- Centauros: usaban IA como herramienta, pero sin delegar.
- Cíborgs: totalmente apoyados en IA, casi una fusión humano-máquina.
Durante varios meses, los tres grupos trabajaron en tareas complejas de consultoría.
Resultados: quién hizo qué y cómo
- Neandertales: trabajaron como siempre. Su precisión fue buena en tareas donde la IA no ayudaba (84,5%), pero fueron más lentos y la calidad general fue menor.
- Centauros: el mejor balance. Usaron IA como copiloto. Resultado: +42,5% de calidad y +22,5% en velocidad respecto al grupo de control. Además, conservaron mejores relaciones con clientes. Claramente, entendieron cómo sacarle jugo sin perder el control.
- Cíborgs: ultra-eficientes en velocidad (+27,6%), pero con un trade-off. Dependencia alta, menos comprensión profunda. En tareas donde la IA no aplica, bajaron fuerte su rendimiento (60%-70% de acierto).
Conclusión: ¡la diferencia no es la IA, eres tú!
El modelo más sólido fue el Centauro: humanos que se apoyan en la IA, pero que no delegaron las decisiones claves.
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“La IA no viene a quitarte el trabajo. Viene a sacárselo al que no sabe usarla. Hoy más que nunca, aprender a trabajar con IA no es opcional. Es una competencia básica. Como saber utilizar Excel hace 20 años.”
Guillermo Nanni – CTO de SISTRAN |


